Ser fuerte en la fragilidad

22.10.2015 15:51

La fragilidad es parte de nuestra naturaleza original. Pero no es considerada como algo deseado, ni aceptada como parte de la naturaleza humana; Al contrario, son la fuerza y el poder los que se consideran cualidades deseables por la sociedad, que impone esos valores como los verdaderamente positivos en la vida.
La gran paradoja es que, justamente cuando los seres humanos hacen el esfuerzo de mostrarse fuertes, superiores, poderosos, de fingir lo que no son y mostrarse diferentes de los demás, es cuando descubrimos sus debilidades emocionales e intelectuales, y cómo su apariencia está vacía.
Todos los seres humanos estamos dotados de cualidades de generosidad, suavidad y flexibilidad desde que nacemos, ya que estos atributos pertenecen a la naturaleza humana. La fragilidad natural es también nuestra fuerza: El mejor ejemplo que podemos encontrar es el bebé que utiliza la dulzura y la flexibilidad para respondea lo que se le presenta, sin ser consciente de lo que está haciendo. Parece que pierde estas cualidades naturales al crecer, pero siguen en su interior; Lo único que necesita para restaurarlas es la alquimia interna de la conexión y autoindagación.
Pensamos que lo único que necesitamos para avanzar y sobrevivir es la fuerza física, intelectual y emocional, sin darnos cuenta de que frecuentemente nos conducen al sufrimiento, a ser agresivos, a volvernos viejos prematuramente. Ante circunstancias difíciles tendemos a utilizar la fuerza y resistencia que, lejos de solucionar algo, provocan más problemas y agravan la situación. Cuando vivimos situaciones agradables, tendemos a aplicar demasiada fuerza para mantenerlas, para no dejarlas escapar, y transformamos esa la situación en algo complicado.
Tenemos que aprender la lección que nos traen la flexibilidad, la fragilidad y la rendición que, a primera vista, nos parecen desprovistas de fuerza. Nada más lejos de la realidad. Es elección personal de cada uno abrirse a experimentar la fuerza que reside en la fragilidad que esencialmente somos.
Oscar Salazar